La Consciencia Pura es el "vehículo" que el Ser Inmanifestado utiliza para manifestarse. Dentro de ella, opera la Mente Universal: el motor de pensamientos que imagina y proyecta este mundo.
Nuestros
personajes no son lo que creemos; son imágenes imaginadas por esa Mente.
Nuestra realidad es virtual, en realidad.
La
jerarquía es clara: la Mente Universal emana de la Consciencia Pura, y esta, a
su vez, del Ser Inmanifestado. Todo lo que percibimos —el mundo fenoménico y
los personajes que lo habitan— conforma el "Estado Manifestado del
Ser". Somos el Ser manifestado: Uno solo, aunque soñemos ser muchos en
universos diversos.
Los
maestros repiten hasta el cansancio que "Todos somos Uno".
Pero esta no es una frase romántica, es una verdad metafísica: el común
denominador de nuestras identidades es la Mente Universal.
A ras del
suelo, con nuestros limitados ojos físicos, nos percibimos como seres
separados. Vemos formas humanas moviéndose en direcciones opuestas, como si
fueran los tentáculos de un pulpo con vida propia. Mientras un tentáculo se
entierra en la arena, otro se alza hacia la superficie. Parecen independientes,
pero son el mismo pulpo.
Tú y
"los otros" son solo los tentáculos de este Pulpo Metafísico.
A nivel de forma, en el mundo físico, las diferencias saltan a la vista; a
nivel de esencia, no hay distinción. Solo hay No-Dualidad.
Por eso,
como nos recuerda la lección 95 de Un Curso de Milagros:
"Soy
un solo Ser, unido a mi Creador, uno con cada aspecto de la Creación, dotado de
una paz y un poder infinitos".
- Gurumau -

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