martes, 24 de septiembre de 2024

VERDADERO AMOR

 


El Amor Divino es el único y verdadero amor. Lo que solemos llamar amor es, en realidad, un "amor del ego" o "ego-amor", el cual se encuentra condicionado por intereses personales. Amamos aquello que nos parece conveniente o provechoso, lo que nos lleva a elegir qué amar y qué no.

Sin embargo, ya somos Amor Divino. Ese es nuestro estado natural: EXISTENCIA, CONSCIENCIA y PLENITUD DICHOSA (Sat-Chit-Ananda). Pero este estado sublime se oculta a nuestro entendimiento debido a una creencia: "Soy una persona". Creemos ser un ser independiente, un individuo separado del resto del Universo.

Cuando nos identificamos como personas, surge la dualidad. Aparece la separación entre "yo" y "los otros". Esta separación genera miedo: temor a que otros nos hagan daño. En última instancia, ese temor se convierte en odio.

Solo cuando comprendemos que no somos una persona individual, sino Consciencia ilimitada —la misma que se manifiesta en todas las formas de existencia—, podemos empezar a amar de manera natural, sincera y espontánea a todo y a todos.

En ese momento, entendemos que todo lo que vemos no es más que otra versión de nosotros mismos. No de nuestro personaje limitado, sino de la Consciencia ilimitada que realmente somos.

Todo lo que perciben nuestros sentidos, tanto en la vigilia como en los sueños, son manifestaciones de nosotros mismos como Consciencia. Con esta profunda realización, ahora nos reconocemos siendo todo; caemos en la cuenta de que todo lo que vemos son versiones diferentes de nuestro mismo Ser.

"Amarás a tu prójimo como a ti mismo" solo será posible realizarlo cuando hayamos comprendido que "TODO eres tú mismo". Tú, como Consciencia ilimitada, eres la fuente de todo el Universo, incluido el personaje limitado, carente y mortal que ahora crees ser.

Cuando decimos que amamos a Dios, desde la perspectiva humana, en realidad estamos practicando un amor del ego: un amor pedigüeño y convenenciero. Lo hacemos con el deseo de recibir favores y protección. Por eso, Sathya Sai Baba nos enseñó que no basta con amar a Dios, sino que, metafóricamente hablando, debemos también ser amados por Él.

Haciendo referencia a un pasaje del Bhagavad Gita, el Maestro nos lo explicó de esta bella forma:

"¿Cuándo recibimos verdaderamente la Gracia de Dios? El Señor reveló que le complace la devoción de quienes buscan Su Gracia: 'El hombre devoto me es querido'. El hombre puede decir con orgullo que ama a Dios, pero eso solo lo lleva a la mitad del camino. No es suficiente. ¿Ha respondido Dios con 'él me es querido'? Solo entonces podrá decir que ha alcanzado la Gracia".

Plotino sentenció: "No se puede conocer a Dios, solo se puede ser Dios". Y solo podemos serlo cuando nos sentimos unidos a Él. Esta unión se comprende intuitivamente al trascender nuestra identificación con el personaje finito. Lo único que impide sentir esta unión es la mente: la mente autolimitante es el obstáculo.

Ser amados por Dios significa haber recibido la Gracia de reconocernos como Su reflejo. Es darnos cuenta de que somos el Ser Absoluto manifestándose a través de la Consciencia ilimitada en este mismo instante. Somos Dios soñando ser un personaje humano. Desde esta perspectiva, podemos contemplar todo con claro entendimiento y dichosa paz. Este estado de Consciencia es, a la vez, "la Gracia de Dios" y "el Verdadero Amor".

— Gurumau —


En el siguiente enlace podrás escuchar en video la transcripción de esta publicación: https://www.youtube.com/watch?v=lEs4giBT95Q


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