En la filosofía Advaita de la No Dualidad, se concibe al mundo como una ilusión. Los sabios de la antiguedad la llamaban "Maya" y en nuestros días algunos le llaman "Matrix". Se dice que la naturaleza de nuestra realidad es una ilusión dado que todo lo que aparece dentro de ella es impermanente. Esto es, todo surge en un momento para desaparecer en otro, y por lo tanto, su naturaleza es efímera e insustancial. Lo único realmente verdadero y permanente es "el inefable campo de infinitas posibilidades", del cual el mundo manifestado emerge. ( a este campo también se le llama: "el Ser Absoluto inmanifestado" o "la Realidad Última" entre otros varios términos).
Por desconcertante que pueda parecernos, la verdad es que nosotros no somos ni el personaje que está en el mundo, ni el mundo mismo, sino aquello que hace posible todo ello.
Nuestra verdadera naturaleza es la fuente misma del Universo, la esencia de la existencia. Así, la liberación del sufrimiento se alcanza cuando somos capaces de vislumbrar la invulnerabilidad de nuestra verdadera naturaleza.
Estas mismas ideas las plantea, de manera similar, "El Curso de Milagros", donde la liberación del sufrimiento es una consecuencia natural que ocurre cada vez que deshacemos las ilusiones. Bajo este contexto, "el milagro" es la paz dichosa que experimentamos al recordar la naturaleza irreal del mundo.
El Curso de Milagros nos dice:
"Nada real puede ser amenazado.
Nada irreal existe.
En esto radica la paz de Dios."
Esto significa:
Nada real puede ser amenazado (o sea, nuestro Ser eterno).
Nada irreal existe (es decir, el mundo, sus problemas y horrores).
En esto radica la paz de Dios.
Asimismo, "El Curso de Milagros" propone un método para deshacer las ilusiones, llamado "el Perdón". Perdonar es la acción de tomar consciencia de que todo lo que sucede es solo una ilusión y no la realidad. Esta acción se lleva a cabo eligiendo, a cada momento, "el sistema de pensamientos correctivos de la mente recta", que nos conduce al recuerdo de la verdad, en lugar de "el sistema de pensamientos errados de la mente-ego"', el cual nos encarcela en la creencia de que somos un cuerpo con un personaje dentro de él, limitándonos a concebirnos como individuos separados, carentes y mortales.
Si algo te molesta del mundo, es porque no lo has podido aceptar. Y no lo has podido aceptar porque no lo has podido comprender. Cuando comprendas la irrealidad del mundo, lo aceptarás.
El mundo perdonado es aquel que ya no te causa dolor, pues has comprendido que es solo una proyección ilusoria de la Mente, una especie de sueño efímero, transitorio y no real. Es una experiencia onírica que se puede vivir y sentir como totalmente real, pero que deja de existir una vez que despiertas. Ese bello sueño y esa horrible pesadilla que alguna vez experimentaste al dormir, se desvanecen en la nada, pues nunca fueron nada, solo imágenes transitorias, imaginadas (proyectadas) por la Mente e iluminadas por la luz de la Consciencia.
Así como el silencio es la base que hace posible la creación de todo tipo de música, de igual forma "el silencio de la Realidad Última" es la base subyacente que hace posible todo tipo de manifestación.
La liberación de todo dolor emocional causado por lo que sucede en el mundo solo es posible cuando nos desidentificamos de nuestra individualidad y nos identificamos con la Totalidad; cuando dejamos de ser "la creatura" y nos reconocemos como "el Creador". Cuando dejamos de creernos un sujeto manifestado y reconocemos ser la fuente misma de toda manifestación.
Para mantener nuestra paz y dicha, lo importante no debe ser lo que está sucediendo en el mundo ilusorio; lo importante es no creérselo. Ten presente siempre que nada de lo que ves en este mundo temporal existirá en la eternidad, lugar donde realmente mora nuestro verdadero Ser.
El sufrimiento solo surge y se retroalimenta en la mente del ego.
En la mente clara (la que sabe que es el propio Absoluto), este no tiene ningún poder.
-Gurumau -

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