Toda cosa que consideremos valiosa en este mundo, terminará dañándonos, tarde o temprano, ya que siempre existe el temor de perderlas (nuestros seres queridos, nuestra salud, nuestro status, nuestra belleza, nuestra riqueza, etc) y finalmente terminaremos perdiéndola , ya sea en el transcurso de la vida o al momento de la muerte.
La única manera de volvernos invulnerables a cualquier daño causado por las ilusiones del mundo es desvincularnos emocionalmente de las mismas y entender su impermanencia e irrealidad a los ojos de la eternidad.
No olvidar la irrealidad de las ilusiones es el auténtico desapego.
Es decir, el desapego es la comprensión de que este mundo, de carencia y precariedad, no es real, sino tan solo es una especie de sueño o pesadilla proyectado por la Mente. Cuando logremos comprender, reconocer, e intuir cabalmente, que nuestro verdadero hogar es el mundo espiritual y no este mundo, habremos logrado el desapego y la inmunidad del sufrimiento, ya que el sufrimiento no es más que la aparente vinculación de nuestro verdadero ser con el falso mundo.
Debemos "recordar intuitivamente" el estado de plenitud y dicha en donde nos encontrábamos antes de proyectar este mundo y tomar conciencia de que a ese mismo estado regresaremos.
- Gurumau -

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