sábado, 2 de mayo de 2026

NO SOY VÍCTIMA DEL MUNDO QUE VEO




Hay diferentes estrategias que el ego utiliza para que nunca dejemos de sentir y creer que somos un individuo separado.

Mientras no dejemos de SENTIR y de creer que somos un individuo separado,"el sistema de pensamientos del ego" puede subsistir dominándonos.

Por ello, a todas estas estrategias se les llama "estrategias de preservación del ego".

Que el ego nos domine significa que vamos a ver la vida bajo los ojos de la Dualidad.

Ver la vida con la visión de la Dualidad implica creer que existimos siendo separados y distintos al resto del mundo.
Implica que nosotros existimos por un lado y todo lo demás -el Universo, Dios, los otros personajes - por el otro lado.

El creer que existen otros diferentes a mí es fuente de miedo y conflicto. Hay otros distintos a mí allá afuera que me pueden atacar y que efectivamente me atacan y dañan.

También hay un mundo allá afuera que puede volverse hostil y atacarme. Me ataca generando situaciones adversas a mí y a lo que deseo.

Si acaso existe un Dios, se encuentra en otro lugar distante de mí y es malvado pues permite que el mundo y los otros me ataquen. Permite que las cosas malas me sucedan a mí y en general, permite la maldad en el mundo.

La creencia de ser un ser limitado, vulnerable, abandonado y desamparado de Dios, es la fuente originaria de todo sufrimiento. Creo que puedo ser atacado y que efectivamente estoy siendo atacado constantemente.

Sin darnos cuenta, de manera totalmente inconsciente, nosotros mismos, mientras estamos identificados con el ego y somos dominados por él, deseamos demente-mente que las cosas "malas" nos sucedan, deseamos ser atacados.

Mientras vivimos bajo "el sistema de pensamientos del ego" queremos ser víctimas, pues cuando así nos sentimos, estamos satisfaciendo nuestro deseo de ser especiales y distintos a Dios, a la vez que también estamos reafirmando la creencia de existir como un individuo separado, es decir, estamos reafirmando la existencia del propio ego.

Mientras haya víctima habrá ego.
Mientras haya ego habrá persona.
Mientras haya persona habrá mundo (un falso mundo que creemos real).

Es decir, el sentimiento de ser víctima ayuda a mantener la ilusión de que el mundo es real y de que yo existo dentro del mundo como una persona separada e independiente de la Totalidad.
Así reafirmamos nuestra identidad personal.

Debemos darnos cuenta que hemos elegido al conflictivo mundo del ego en lugar de la paz y la plenitud de Dios, por eso debemos elegir de nuevo.

Al ego le conviene que suframos ataques constantemente, pues de esta forma nuestra atención se mantiene distraída resolviendo conflictos.

Si la atención es mantenida en las cosas externas del mundo, entonces se nos dificultará llevarla hacía dentro de nosotros mismos.
Si no podemos llevar la atención dentro de nosotros mismos, entonces no podremos conectar con la inspiración Divina que yace en el Silencio, al interior de nuestro propio Ser.

Cada vez que enfermamos, se está materializando un ataque del ego cuyo objetivo es mantener nuestra atención fija en el cuerpo.
Si nuestra atención permanece concentrada en el cuerpo, entonces nuestro despertar espiritual será exitosamente saboteado.

El ego tiene la función de negar la verdad. Al engañarnos simplemente esta llevando a cabo la función para la cual fue diseñado. Debe hacernos olvidar que somos el soñador del sueño y hacernos creer que somos el personaje soñado. Fue diseñado para ocultar el hecho de que todos nosotros somos la única Consciencia y Mente Universal, gracias a la cual todo el Universo es manifestado y percibido.

Así una de las estrategias más comunes del ego y de la que menos nos damos cuenta, es la estrategia del VICTIMISMO.

Cada que sentimos algún miedo o temor, es porque creemos que podemos ser vulnerados, esto es, creemos que podemos sufrir algún daño, que podemos convertirnos en víctimas.

Cada que nos enojamos, nos entristecemos o sentimos cualquier tipo de emoción negativa -debido a alguna situación de la vida o debido a lo que nos haya hecho o dejado de hacer alguna otra persona- es porque le estamos dando realidad a las ilusiones y por lo tanto, hemos creído que somos una víctima de factores externos.

La lección 31 del Curso de Milagros nos dice: "No soy víctima del mundo que veo".

Y deberíamos repetirla como un mantra cada vez que algún pensamiento o sentimiento negativo nos haga sentir dañados.

"No soy víctima del mundo que veo"
"No soy víctima del mundo que veo"
"No soy víctima del mundo que veo"

Recuerda que no puedes ser víctima: A) Debido a que tú eres la propia Divinidad, el propio ser Absoluto, y B) Debido a que el mundo que percibes no es la realidad.

Esto es, no podemos ser víctimas del mundo que vemos, pues éste y todo lo que dentro del mismo aparece, no son más que ilusiones pasajeras dentro del "sueño de la separación".

Cuando despertemos y nos hayamos establecido en el resplandor de la verdad de nuestro propio Ser, este falso mundo y todas sus ilusiones y espejismos desaparecerán en la nada, pues son nada.
Desaparecerán en la nada, al igual que un día desaparecieron al despertar, todas las horribles escenas de la peor pesadilla que alguna vez soñamos o como se desvanecieron las del sueño más bello que hayamos tenido. Despertaremos y realizaremos el hecho de que todo lo soñado somos nosotros mismos y por lo tanto nunca perdimos nada. Somos la fuente de Todo.

El ego es un conjunto de pensamientos falsos y errados que anidan en la Mente, por eso la curación no es para el cuerpo sino para la Mente. Ésta es quien debe sanar.

No somos víctimas del mundo que vemos, ni de nada, al contrario, somos la Mente Universal dueña del mundo.

- Gurumau -
 

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