sábado, 2 de mayo de 2026

LOS 7 VELOS



Un velo es un pedazo de tela que oculta algo.

Metafóricamente "Los siete velos" son siete capas de ilusión que ocultan la verdad divina y que deben ser atravesadas por el buscador espiritual en su camino hacia la realización divina.

Estos siete velos son los siguientes:

1) El velo del cuerpo físico: Este es el primer velo que oculta la verdad divina y se refiere a nuestra identificación con el cuerpo físico. "Yo soy mi cuerpo", "Mí cuerpo soy yo".

2) El velo de la mente: Este velo se refiere a nuestra identificación con los pensamientos y sentimientos que aparecen en nuestra mente.

Además de creernos ser nuestro cuerpo también nos identificamos con los pensamientos y sentimientos que aparecen en nuestra mente, así creemos ser un cuerpo con una mente (cuerpo-mente).

La emoción aparece de forma espontánea, sin controlarla. Los sentimientos son un proceso de interpretación de estas emociones.

Los pensamientos y los sentimientos son producto de los procesos mentales.

Los pensamientos generan sentimientos y los sentimientos generan pensamientos.

Diferentes combinaciones de pensamientos y sentimientos dan lugar a nuestras muy particulares interpretaciones, motivaciones (de hacer o no hacer), a nuestros deseos, hábitos, adicciones y creencias.

El individuo cree SER EL PENSADOR de sus pensamientos, pero en realidad no es ni el pensador de sus pensamientos, ni el hacedor de sus acciones, pues todo acción va precedida de un pensamiento-sentimiento y éstos no son generados a voluntad por el individuo, sino que son inspirados en él por la Vida que lo vive.

3) El velo del ego: El tercer velo se refiere a la identificación del individuo con su sentido de individualidad separada. Es "el pensamiento YO"

"YO soy". "YO existo en mí y el mundo fuera de mí".

"YO soy especial y distinto a todos los demás".

Recordemos los tres deseos que nacen de nuestra identificación con el ego:

a) Deseo de separación. Quiero estar separado de Dios (por tal motivo me encuentro soñando este mundo);

b) Deseo de ser especial. Quiero ser especial y distinto a los demás, ya sea creyéndome superior a ellos o ya sea creyéndome inferior o víctima; y

c) Deseo de suplantar a Dios. Quiero hacer MÍ voluntad y no la de Dios. No acepto las cosas como son, deseo cambiarlas para que sean conforme a lo que a MÍ me parece que deberían de ser.

4) El velo del deseo: Este velo se refiere a la identificación del individuo con sus deseos y apetitos, lo que lo mantiene atrapado en la ilusión. "Tengo que realizar MÍS sueños", "Tengo que cumplir MÍS metas", etc.

El deseo es hijo de la necesidad y la ansiedad. Todo deseo surge para satisfacer una necesidad. Todo deseo nos genera tensión y ansiedad. El deseo es violencia auto-infligida. Por eso hemos dicho: "El deseo es el Flagelo".

Creemos que los deseos forman parte de nuestra "hermosa y especial personalidad". Nos sentimos identificados con ellos.
"MÍS deseos son parte de lo que YO soy", "MÍS deseos y MÍS pasiones es lo que me hacen ser quién soy, es lo que me define".

También los deseos distraen nuestra atención de la búsqueda de la verdad y la concentran en obtener la satisfacción de los mismos, por este motivo terminan siendo otro velo más.

5) El velo del apego: Este velo se refiere a la identificación del individuo con sus apegos y relaciones, lo que lo mantiene atado a la ilusión del mundo material.

El apego es el vínculo que creemos que existe entre cierta cosa o persona con MÍ felicidad.

No queremos desapegarnos de algo o de alguien porque creemos que perderemos parte de lo que somos o de la felicidad que tenemos si soltamos dicha cosa o persona.

Desapegarnos es desvincularnos.

Desapego no significa regalar y despojarnos de nuestras pertenencias o renunciar a estar cerca de ciertas personas, significa desvinculación afectiva, desvinculación del ego, esto es, dejar de creer que existe un vínculo entre alguna cosa externa y mi felicidad interna.

Nada externo puede darnos la felicidad permanente, ésta yace en nosotros mismos y se encuentra a nuestro alcance en el silencio mental.

El desapego = desap-ego (desap-arecer el ego).

6) El velo de la avaricia: Este velo se refiere a la identificación del individuo con el deseo de posesiones materiales y de poder, lo que lo mantiene atrapado en la ilusión del ego.

Queremos ser poderosos para obtener todas las posesiones materiales que creemos nos harán sentir completos y felices.

Deseamos completarnos porque albergamos un hondo sentido de carencia e incompletitud. De nuevo nuestra atención será desviada en la búsqueda del poder y las posesiones materiales.

7) El velo de la ignorancia: Este es el último velo que oculta la verdad divina y se refiere a la falta de comprensión del individuo sobre la verdadera naturaleza de Dios y de la realidad.

No basta con entender intelectualmente que soy uno con Dios. Es preciso, que deje de existir completamente cualquier noción o sentido de individualidad.

La clave es entender que no existes como persona. Eres la Totalidad de la Vida, observando el Universo.

Esta verdad no es entendible sólo intuible.

La naturaleza de Dios y la nuestra es la misma pues en esencia somos lo mismo (Consciencia y existencia).

"Yo soy Dios", si eliminas la palabra "Yo" que es el ego, entonces solo queda "Soy Dios".

"Más allá del sueño más ambicioso estás tú" (Al di la).

- Gurumau -

 

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