REALIDAD ÚLTIMA.
La realidad suprema o última es el Ser. El cual existe en dos estados: el inmanifestado y el manifestado.
El estado inmanifestado del Ser es un campo de infinitas posibilidades, comparable a un campo cuántico en reposo. Es "un vacío" lleno de la potencialidad de la existencia. Es "la Nada" de donde Todo surge.
Metafóricamente hablando, una pequeñísima partícula dentro del inconmensurable Ser, tuvo una "idea", una "loca idea de separación". Se planteó: ¿Y si pudiera existir separado de mí mismo? ¿Cómo sería ser un Ser distinto de mi propio Ser Absoluto?, ¿Cómo sería vivir en un estado opuesto a la plenitud y perfección en la que me encuentro?, ¿Cómo sería vivir siendo un personaje limitado y mortal, sin la inmortalidad e ilimitación propias del Ser?
Para que estas interrogantes encontraran respuesta, el Ser Absoluto Inmanifestado se manifestó y dio origen a la Consciencia, el instrumento para percibir la Experiencia.
La Consciencia no solo nos permite atestiguar lo que aparenta ocurrir en el mundo sensible, sino que también es la fuente de creación de todo lo manifestado.
La Consciencia manifiesta al mundo imaginándolo, generando las imágenes de todo lo que percibimos como "el mundo real" o "la realidad".
Estas imágenes se traducen en pensamientos, que a su vez, serían como los hilos que al hilvanarse tejen la tela de la Mente Universal. También son como los bits de la computadora, que al combinarse hacen posible que visualicemos todo lo que aparece en la pantalla.
En otras palabras, la Mente Universal es el conjunto de pensamientos y sus procesos de interacción.
Los pensamientos son la materia prima de nuestras experiencias sensibles. Los pensamientos de la Mente Universal crean el Universo, como afirman los místicos: "El Universo es Mental".
Nuestro personaje es un pensamiento, una imagen, una idea en la Mente Universal (de Dios).
Sin pensamientos, no hay mundo. Cuando los pensamientos cesan, la Consciencia descansa en sí misma como la fuente latente de todo lo manifestado y por manifestarse.
Para que un mundo de imperfección pudiera aparentemente existir en medio de la perfección y plenitud del Ser Absoluto, es decir, para que la "loca idea de separación" pareciera real, los procesos de la Consciencia crearon dos tipos de pensamientos opuestos entre si. Por un lado, pensamientos que alimentan la falsa idea de separación (nos hacen creer que existimos como personajes separados de la Totalidad del Ser). Por otro lado, pensamientos correctivos, que nos recuerdan que es imposible estar separados del Ser Absoluto, el cual ya todos somos, desde siempre y para siempre.
Unos son pensamientos erróneos que generan una mente enferma (mente demente o mente
egótica), y los otros son pensamientos correctos o correctivos que dan lugar a una mente sana.
Son pensamientos que restauran la cordura en nosotros, pues nos recuerdan nuestra permanente unidad con la Totalidad.
Una mentalidad tiende a separarnos del Ser, mientras que la otra nos vuelve a unir con la verdad.
Así, la única Mente Universal, que luego aparentemente se manifiesta como una mente individual en cada uno de nosotros, se encuentra dividida entre dos tipos de pensamientos antagónicos. Unos dan lugar al sistema de pensamientos del ego, mientras que los otros conforman el sistema de pensamientos correctivos. (o de la mente correcta).
El sistema de pensamientos del ego crea escenarios, personajes y situaciones que parecen confirmar nuestra aparente separación de la Totalidad. Aunque somos la Totalidad de la Manifestación, todo en este mundo está diseñado para hacernos sentir y creer que existimos como seres independientes, separados, especiales y distintos al Ser (Dios), experimentando la individualidad en lugar de la Totalidad.
"Una experiencia de separación" fue lo que pedimos y es lo que nos ha sido concedido.
Es lo que aparentemente estamos viviendo. Estamos presenciando una "película de historietas" y la llamamos mundo real.
La vida eterna en el mundo espiritual es el reposo atemporal en el estado inmanifestado e inefable del Ser, siendo lo infinito.
La vida efímera en el mundo material es el movimiento temporal en el estado manifestado y descriptible del Ser, siendo lo finito.
El Estado Inmanifestado del Ser es el Silencio.
El Estado Manifestado es el Sonido (OM).
El movimiento incesante en el mundo material es generado por el antagonismo de las polaridades inherentes en la energía.
El movimiento energético da lugar a la vibración, y ésta a su vez, da lugar al sonido, el cual mediante diversas frecuencias materializa todas las formas surgidas en la Manifestación.
El Universo nace en la Consciencia, por lo tanto, el Universo surge de ti, no tú en él. No somos un cuerpo que tiene Consciencia, sino la Consciencia imaginando un cuerpo que vive dentro de un mundo junto con otros cuerpos.
Por esta razón, nuestro cuerpo y el mundo que vemos no son reales. Son solo imágenes en la Mente Universal. Imágenes que al ponerse en movimiento generan una ilusión de existencia.
Son una realidad virtual, son aparentes como un espejismo, una alucinación o un sueño.
Y pasamos la vida enfocando nuestra atención en un mundo que no es real, porque no hay en él una existencia permanente verdadera. Aquí, todo surge para luego desaparecer.
Más no somos el éfimero personaje que creemos ser, sino el mismísimo eterno Ser.
- Gurumau -









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